Fundas de sillón: cómo elegir tela, talle y ajuste

El sillón sigue en buen estado pero el tapizado ya está gastado, manchado o lleno de pelo de mascota, y cambiarlo cuesta bastante más que cubrirlo. Una funda lo resuelve en un rato, siempre que elijas bien dos cosas: el talle y la tela. Cuando una funda queda mal, casi siempre es porque se pidió por “2 cuerpos” o “3 cuerpos” sin medir nada.

Primero medí el sillón

Los nombres “2 cuerpos” y “3 cuerpos” no son una medida: dos sillones de dos cuerpos pueden diferir en 30 cm. Lo que importa es el ancho del respaldo, de brazo a brazo e incluyendo los apoyabrazos. Medilo con cinta métrica en la parte más ancha.

Las fundas elastizadas del catálogo se piden justamente por ese ancho:

Talle

Ancho del sillón (brazo a brazo)

1 cuerpo

75 a 115 cm

2 cuerpos

135 a 175 cm

3 cuerpos

180 a 225 cm

Si tu sillón queda justo en el límite entre dos talles, conviene el mayor: una funda elástica que sobra se acomoda, una que tira del tapizado se marca y termina soltándose.

Tres tipos de funda y para qué sirve cada una

No todas las fundas hacen lo mismo. Hay dos lógicas distintas: la funda que se amolda como un guante y la funda amplia, de caída libre.

 

Tusor, caída amplia

Chenille con spandex

Microfibra con spandex

Ajuste

Suelto, se acomoda y se mete entre almohadones

Elástico, se amolda a la forma del sillón

Elástico, se amolda a la forma del sillón

Aspecto

Textura ligeramente arrugada, estilo relajado

Tacto suave, aspecto más sofisticado

Liso y suave, discreto

Talles

2 cuerpos (300 x 230 cm) y 3 cuerpos (370 x 230 cm)

1, 2 y 3 cuerpos según ancho

1, 2 y 3 cuerpos según ancho

Colores en catálogo

Gris perla, verde malva, chocolate/coco

Gris, visón, verde malva, natural

Gris, visón, natural

Lavado

Lavarropas, frío, centrifugado suave

Lavarropas

Lavarropas, sale casi seca y no requiere plancha

Tusor: para sillones de cualquier forma

El tusor es la opción cuando el sillón tiene líneas curvas, respaldos desparejos o chaise, porque no depende de que el molde calce. Es una tela resistente, de textura algo arrugada, y la funda del catálogo viene en dos tamaños generosos pensados para tapar el sillón completo con caída. El resultado es un look relajado y, si querés un ajuste más prolijo, se mete la tela entre el respaldo y el asiento.

Es la que más se busca por su nombre (“funda de tusor para sillón”), y tiene sentido: es práctica y se lava sin complicaciones.

Chenille con spandex: el ajuste más prolijo

Si querés que parezca tapizado y no una funda, elegí una elastizada. La de chenille tiene el tacto más suave y una apariencia más cuidada. El spandex hace que la tela se estire y vuelva a su forma, sin fijadores ni tiras extra.

Microfibra con spandex: la más discreta

Misma lógica de ajuste elástico, con una tela lisa y fresca. Es la que pasa más desapercibida: renueva el sillón sin cambiarle el carácter al living.

Cómo decidir según tu casa

•             Con mascotas o chicos: conviene una funda que se pueda sacar y meter al lavarropas sin vueltas. Las tres opciones lo permiten; la elástica de microfibra o chenille deja menos pliegues donde se acumula el pelo.

•             Sillón con formas raras: tusor, por la caída amplia.

•             Sillón en buen estado, solo querés protegerlo: cualquiera de las elásticas; el ajuste evita que se corra con el uso.

•             Querés cambiar el color del living: mirá la paleta de cada modelo antes de elegir la tela, porque no coinciden: el chocolate y el coco existen solo en tusor, y el natural solo en las elásticas.

Errores frecuentes al comprar una funda de sillón

El primero es pedir el talle por el nombre del sillón y no por su ancho real: un “3 cuerpos” de living chico puede medir 190 cm y uno de living grande, 230 cm, y esos dos sillones no usan la misma funda. El segundo es olvidarse de los apoyabrazos: la medida se toma de brazo a brazo, incluyéndolos, porque es el ancho que la funda tiene que abarcar. El tercero es elegir el color mirando solo la foto del producto: la luz del living cambia mucho el tono de un gris, un visón o un verde malva, y conviene compararlo con las paredes y los almohadones que ya tenés.

También ayuda pensar en el uso real. Si el sillón es de todos los días, con gente que se sienta, se recuesta y apoya los pies, la funda elástica tiende a quedar más firme en su lugar. Si es un sillón de visitas o de un living que se usa poco, la funda amplia de tusor cumple igual y tiene la ventaja de que se acomoda en segundos.

Cuidado: lo que prolonga la vida de la funda

Lavá siempre en frío y con centrifugado suave: el calor es lo que más deforma el elástico. En las elastizadas, secala a la sombra y volvé a ponerla apenas esté seca para que tome la forma del sillón. En el tusor, un planchado liviano es opcional: la textura arrugada es parte del diseño.

Cómo colocarla para que no se corra

Con una funda elástica, empezá por el respaldo: calzá el borde superior sobre cada extremo y bajá la tela hacia el asiento, estirándola de a poco, sin tirones. Después acomodá los apoyabrazos y, al final, meté los bordes sobrantes entre el respaldo y el asiento con la mano plana. Con la funda de tusor, el criterio es distinto: se extiende cubriendo todo el sillón, se distribuye la caída de manera pareja a los costados y se hunde la tela en las hendiduras para que quede firme. En ambos casos, conviene que el sillón esté libre de objetos y limpio antes de vestirlo.

Qué completa el conjunto

Una funda nueva pide dos o tres detalles para que se vea terminada. Los almohadones y los pies de cama están en fundas, almohadones y pie de cama, y si querés ir más allá del sillón, tenés las alfombras para el living. Para elegir el relleno de los almohadones, tenemos una nota sobre almohadones: medidas, relleno y combinación.

Todas las opciones están en fundas de sillón. Medí el ancho de tu sillón, elegí el talle y escribinos si tenés dudas con la forma.